Instituto Nacional de Formación Política – Morena (México). Con la participación de: Rafael Barajas (Presidente del INFP Morena), Marcio Pochmann (Presidente del Instituto Lula), Clara Ant (Ex diputada del PT), Paulo Abrao (Doctor en Derecho), Dje Macèdo (Integrante del colectivo Regina de Sena) y Federico Montero (Director del Observatorio del Sur Global).
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https://youtu.be/BLQDG-6QMy0
Buenas noches a todos y todas. Me encuentro en este momento en San Pablo. Vinimos aquí a acompañar el proceso electoral. Quería agradecer la invitación de los compañeros y compañeras de Morena, de los compañeros y compañeras del Instituto Lula para participar de este conversatorio. La verdad que para nosotros es muy importante esta articulación que se está construyendo.
Básicamente quería plantear una serie de cuestiones muy concretas respecto del tema que hoy ilustra la charla, que es la democracia, la defensa de la democracia. Plantearles desde la perspectiva que nosotros la estábamos analizando en nuestro país y de una perspectiva regional. Nosotros estamos atravesando, como lo decía Rafael, un momento clave en la historia de nuestra región que tiene que ver con la concatenación entre la crisis de la hegemonía neoliberal y sus dispositivos y regímenes de gobierno.
Una crisis que es global, que es regional, pero que también se manifiesta en cada país a través de la crisis de los regímenes políticos que sostuvieron las políticas neoliberales en nuestros países. Esas crisis se manifiestan en la emergencia de nuevos sujetos políticos que se han manifestado a través de oleadas. Estas oleadas de gobiernos progresistas en América Latina en el Siglo XXI son la principal innovación política que ha habido en las democracias occidentales. Poder ubicar a la democracia como un espacio donde no solamente se suceden los distintos gobiernos, sino que son espacios donde se disputan los modelos de país, es decir, donde se vuelve a introducir a la política como una herramienta de transformación de la realidad. Creo que es una de las principales innovaciones en la política democrática occidental y que sucede en América Latina y es lo que tenemos que defender cuando hablamos de defender la democracia. No es solamente el estado de derecho, defender la vigencia de los partidos políticos, defender los derechos humanos, que ya de por sí son cosas muy importantes, sino también defender a la política como una herramienta de transformación de la realidad, y eso es lo que está en juego hoy en el marco de esta crisis de la hegemonía neoliberal.
Las elecciones en Brasil para nosotros plantean cinco cuestiones muy concretas que me gustaría comentar y discutir con ustedes. Lo primero es lo que mencionaba anteriormente, nunca estuvo más claramente definida la existencia de dos modelos en disputa. Claramente en esta elección el representado por Lula y por Bolsonaro, ya sus propias historias individuales y personas indican lo diametralmente opuesto de esta discusión: dos modelos de país, dos modos de concebir a la sociedad, dos modos de plantear la relación con el poder, con los sectores populares, con América Latina.
Por otro lado, esta elección permite o está en juego revertir la historia de un golpe de estado. La historia de un golpe de estado que comenzó con la destitución ilegal e ilegítima, el golpe de estado institucional contra Dilma Rousseff, que se consolidó con el gobierno corrupto de Michel Temer, que se profundizó con la proscripción de Lula da Silva y que pretende consolidarse con el gobierno autoritario y neofascista de Bolsonaro, a partir de la puesta en escena de cuáles son los poderes fácticos que hoy limitan a la democracia en nuestros países. Vimos en todo este proceso del golpe de estado en Brasil los distintos elementos que hoy están sustraídos del juego democrático y que amenazan a la democracias de América Latina en su concepción de la política como herramienta de transformación. Vemos al poder judicial actuar en Brasil, al poder mediático, a los servicios de inteligencia y a la coordinación por parte de los sectores del Departamento de Estado para consolidar ese golpe de estado. Todos esos elementos hoy están en condiciones de ser revertidos por la acción política y la constitución de un gran frente democrático por parte del Partido de los Trabajadores. Así que este segundo punto es: las elecciones no solamente son la posibilidad de una disputa de modelos, sino también la posibilidad de revertir la historia del golpe de estado en Brasil.
El tercer elemento que para nosotros distingue esta situación de las elecciones en Brasil es la posibilidad de consolidar la mirada estratégica que fue fundacional del PT, que es concebir un modelo de socialismo democrático. Concebir que la posibilidad de transformar nuestra sociedad de manera estructural no está escindida de la construcción de la democracia. Cuando el PT se fundó en condiciones de la dictadura en Brasil, ya tenía este norte estratégico como horizonte y lo fue consolidando en todos estos años de construcción de una estrategia de acumulación de fuerzas, representaciones institucionales, pero de un profundo debate en el seno de la sociedad brasileña respecto de la necesidad que la democracia estuviera vinculada con esta perspectiva de cambio social que le da el PT. Por eso el PT es el sujeto de la democracia en Brasil, y esto viene a desmentir el relato de nuestras derechas respecto que los democráticos son las derechas y que los autoritarios somos las fuerzas populares y de izquierdas en toda América Latina. Si existe la democracia, existe porque hay un sujeto político que la organiza y la defiende, y son los partidos y fuerzas populares de nuestra América.
El cuarto punto que para nosotros distingue lo que está en juego en Brasil es la implicancia regional que puede llegar a tener la derrota del neofascismo, no solamente en Brasil sino para todas las regiones. Vemos con preocupación, en la Argentina está sucediendo, cómo estas fuerzas políticas, estas acciones violentas contra los líderes, como es el caso en Argentina el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner, y los discursos de odio, los discursos autoritarios vuelven a tener pregnancia en la sociedad. Una derrota electoral en Brasil significaría una gran lección para todos estos movimientos que pretenden instalar el discurso de odio en los distintos países de nuestra región.
Y como quinto punto, plantear la perspectiva regional en términos de recuperar un proceso de integración que luego de grandes avances en la primera década del siglo XXI quedó en una especie de standby y quedó medio rengo por la ausencia de Brasil, porque la existencia de un gobierno de Brasil yendo a contramano de los procesos de integración. La posibilidad de que de la mano de Lula, de la mano del PT, de la mano del frente que se armó en Brasil para recuperar el gobierno, Brasil vuelva a estar de la mano de la construcción de un espacio de integración regional en momentos donde el mundo atraviesa una gran crisis geopolítica, donde el mundo necesita respuestas creativas, innovadoras frente a esta crisis geopolítica de la economía internacional que estamos atravesando, creemos que volvería a posicionar al conjunto de la región como un actor protagónico en las grandes discusiones sobre cómo organizar el futuro de nuestros pueblos.
Así que por estas cuestiones: porque se juegan dos modelos en disputa, porque tenemos la posibilidad de revertir la historia del golpe de estado, porque se consolidaría la mirada estratégica fundacional del PT de concebir la articulación entre el socialismo y democracia, por la implicancia regional que tendría que las fuerzas democráticas puedan derrotar a este autoritarismo neofascista que está incubando Bolsonaro, y por la perspectiva de volver a ubicar a América Latina como un actor protagónico en la discusión del mundo que se viene, más que nunca tenemos que estar pendientes de lo que sucede en Brasil. Más que nunca todos somos Lula, más que nunca todos somos Brasil. Así que toda la fuerza y todo el acompañamiento para nuestros compañeros y compañeras.
