En esta entrevista del 20 de novimebre de 2022, el día de su fallecimiento, Federico Montero reflexionó sobre el legado político de Hebe y los desafíos actuales para la democracia, la militancia y las nuevas generaciones en América Latina.
La entrevista comenzó retomando las palabras del expresidente uruguayo José “Pepe” Mujica, quien señaló que la figura de Eve representa un desafío para las generaciones futuras, en tanto la vida continúa y con ella la necesidad de compromiso y lucha por las causas humanas.
Frente a esto, Montero sostuvo:
Claramente la partida física de Hebe es una gran conmoción para el pueblo argentino y latinoamericano porque ella fue clave para la recuperación de la democracia en la Argentina cuando el sentido común no se atrevía a desafiar a los militares. Luego fue una férrea combatiente del neoliberalismo en la Argentina, también marcando las críticas a ese modelo económico de exclusión.
Asimismo, destacó su rol en el ciclo político iniciado en el país en el siglo XXI:
Luego abrazó fuertemente el proceso que inició Néstor Kirchner y profundizó Cristina Fernández de Kirchner. Ella en todo momento señaló que el legado de sus hijos no tenía que ser pensado en el lugar de meramente víctimas, sino rescatar su figura como revolucionarios, como militantes del campo popular en la Argentina y en la región.
En ese sentido, Montero subrayó que la importancia de Hebe trasciende el campo de los derechos humanos en un sentido restringido:
De ahí la importancia que tiene su legado. No es solamente una defensora de los derechos humanos, sino también una militante por el cambio social, una militante de las causas latinoamericanas que siempre reivindicó la pelea de una generación política que en la Argentina se puso de pie para cambiar la historia. Ese es el sendero, esa es la enseñanza que les deja a las nuevas generaciones de nuestro país.
También resaltó su articulación con liderazgos regionales:
De ahí la significación política que tiene la figura de Hebe, siempre tan cercana a las figuras regionales: cercana a Fidel, cercana a Chávez, cercana a Maduro, cercana a todos los referentes en la región que buscaban el cambio social.
Consultado sobre el rol de las Madres de Plaza de Mayo frente a los nuevos desafíos, señaló:
En los últimos tiempos ella estaba muy preocupada, muy atenta a lo que había sido el resurgir de estos grupos violentos en la región y en particular en nuestro país. Estaba muy cerca de Cristina Fernández de Kirchner, quien sufrió un intento de magnicidio hace poco tiempo.
En este marco, remarcó la orientación política que Hebe impulsaba:
La preocupación que ella tenía era profundizar la señal de la militancia, profundizar el trabajo de organización colectiva, dar la discusión político-ideológica, siempre con un gesto de solidaridad, siempre peleando por los de abajo, pero con una perspectiva muy clara de la pelea ideológica, de la pelea política y sobre todo del rol de la militancia, convocando siempre a los jóvenes a organizarse colectivamente para dar la discusión política con mucha claridad en lo ideológico, en lo político y en lo estratégico.
Finalmente, al referirse a la denuncia sobre la presencia de grupos autoritarios en Argentina, Montero vinculó este fenómeno con tensiones más profundas sobre la democracia:
Eso ha sido un tema político que la vicepresidenta de la Argentina lo marcó recientemente en un acto masivo que se realizó en la ciudad de La Plata, donde planteó que el atentado que sufrió va más allá de un tema personal y tiene que ver con que hay sectores en la política argentina que quieren romper con el pacto democrático que se inauguró después de la última dictadura cívico-militar.
En esa línea, enfatizó:
Ese pacto tiene que ver con el respeto por la vida del otro, con que la vida del otro no puede ser parte de la discusión política, que no podemos pensar en la eliminación del otro a partir de las diferencias políticas.
Y retomó la centralidad del legado de Hebe:
Justamente en la figura de Hebe tenemos una persona que reivindicó políticamente la lucha de los 30.000 compañeros desaparecidos y que fue clave para la recuperación de esa nueva democracia, pero también para señalar las limitaciones que esa democracia tiene en la Argentina, todo el camino que queda por delante y las restricciones que desde el campo judicial, desde el poder económico y en su momento también desde el poder militar se ejercieron sobre esa democracia.
Para cerrar, Montero planteó una clave interpretativa más amplia para América Latina:
Creo que en el camino que planteó Hebe y que recogen luego Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner está la clave de la pelea de toda nuestra América: una democracia que implique la posibilidad de profundizar la lucha por los derechos del conjunto de nuestros pueblos y por el cambio en las estructuras de dominación.
Y concluyó:
Ella tenía muy en claro el rol que han cumplido las élites de la región, las articulaciones con el imperialismo norteamericano. Todo eso ha sido parte de su denuncia política, ampliando el campo de los derechos humanos mucho más allá de investigar lo sucedido durante la dictadura, para plantear el gigantesco proceso político que construyeron las élites de nuestra región de manera coordinada para sofocar los procesos de cambio.
En ese marco, señaló que el desafío actual es también político y estratégico:
La militancia política, para derrotar estas expresiones violentas, tiene que retomar un proceso de transformación profunda en nuestra sociedad que le muestre a las nuevas generaciones que hay otro camino posible, y que ese camino viene de la mano de las fuerzas populares, como las que encarna en la Argentina Cristina Fernández de Kirchner.
Ese fue el legado, el entrelazamiento del legado de Hebe , y por eso estuvo tan cerca de Cristina Fernández de Kirchner hasta último momento.
Federico Montero es docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y analista político especializado en política internacional y América Latina. Es profesor de Política Latinoamericana (UBA) y de Estado, Sociedad y Universidad (UNA), y director del Observatorio del Sur Global.
